JUANES
Por Glenda Medina
El mundo entero canta sus temas, lo rico, según él mismo me lo ha dicho, es que son sus sentimientos, sus pensamientos respecto al amor, a la vida, los que han logrado llegar a la mente y al gusto de millones en el mundo. Sin embargo, con todo y ese impresionante éxito que carga encima, Juanes no deja de ser él mismo: sencillo, buena gente, de pinta serena y sin pretensiones.
Fue motivo de risa para ambos cuando, en alguna ocasión, en Miami, al saludarme, me apresure a decirle: Andás DOLCE&GABBANA, (yo me refería a la fragancia en colonia para hombre de esta famosa marca italiana de ropa) y él con la misma euforia que se lo dije contestó: No, (volviéndose a ver su ropa) si esto lo compré en el mall. Con ese sabor de sencillez y espontaneidad nos reímos ambos, luego de que le aclaré que me refería a su aroma, aunque él, sin pretensiones de estrella; contestaba esta afirmación como lo haría cualquier cristiano en Miami que se fue, como dicen por allá, "de shopping".
G: Juanes, volvés a Costa Rica, esta vez en show, qué tenés preparado? J: El show es netamente musical, acá somos siete músicos en la tarima, y lo que hacemos es dar un recorrido por los tres discos que he sacado, lleno de muchísima energía, mucho voltaje. Hay una dimensión mucho más grande a nivel de las luces, el sonido, pero netamente aquí se trata de música y de darle lo mejor a la gente. Hacer de la música un ritual de expresión.
El show dura dos horas y tocamos temas de Fíjate bien, Un día normal y Mi sangre.
Lo que yo quiero siempre cuando estoy en un escenario es darlo todo. Más que esperar algo del público, lo que quiero es que la gente la pase muy bien, que disfrute del show igual que nosotros también lo hacemos. Es eso, es entregarlo todo con toda la pasión e interactuar con el público.
G: Antes de venir a Costa Rica darás un concierto que te ilusiona mucho, este domingo. J: Si, precisamente estaré en la ciudad de Medellín celebrando el 330 años de la ciudad y va a ser un concierto gratuito en el centro, o sea, que te puedes imaginar que serán 250 mil personas o más las que estamos esperando.
G: Qué le pediría Juanes a la vida en este momento? J: Pediría paz para Colombia, por ejemplo, salud para mi familia, para mis hijas, y para mí. Que se me permita seguir haciendo música y mi carrera hasta el fin de mi existencia.
G: Padecés de una fobia particular con las que has tenido que enfrentarte por tu carrera, y es a los aviones, a las alturas.
J: Pues a ver, sí, es como una fobia particular que he tenido siempre a las alturas, a la velocidad, ya lo he ido superando porque me toca montar muchísimo en avión, pero es algo a lo que le tengo muchísimo respeto.
G: Qué cosas te gustaría desaparecer de la faz de la Tierra ? J: La guerra, la mentira y la tristeza.
Me molestan las guerras, si hay algo que me hace feliz en este momento es mi música y mi familia.
Así es Juanes de sencillo y determinado en sus ideas, tanto que aunque prefiere mantener alejados de los medios sus asuntos personales, más de una vez, las circunstancias lo obligan a ponerlos al frente de la vista de todos.
En Chile, gracias a una conferencia que daba por motivo del Festival Viña del mar, una exótica y muy voluptuosa modelo argentina llamada Lucciana Salazar, se pasó de simpática pidiéndole al artista "un piquito", la posibilidad de acercarse y besarlo, a lo que Juanes le contestó:
"Definitivamente tu tienes dos muy buenas razones para que yo te lo dé, pero yo tengo dos muy buenas razones para no dártelo".
Refiriéndose con pasión a su amor por su familia, no hubo nada más que decir.
Juan Esteban Aristizábal Vásquez es honesto, sencillo y la verdad es que nos ha ganado con su música. Este fin de semana miles vestirán con su camisa negra, en alusión a su tema; censurado en algunos países, pero popular en muchas otras naciones y la corearán al momento del show de este colombiano; que sin duda también vestirá con camisa negra, pero con el alma blanca.
Juanes estará en nuestro país para desbordar con su música la pasión que lleva dentro y lo ha hecho triunfar y sentirse un hombre pleno a sus 33 años, aunque todavía en sus rasgos y su esencia tenga mucho del chiquillo que corría y soñaba con cantar por las calles de su natal Medellín.
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