Recientemente el respetado periodista Isaac Lobo, del periódico Al Día, experto en escribir sobre mujeres bellas, escribió: La Madre Naturaleza la premió con unas curvas de tentación y un muy bien distribuido cuerpo de 1.70 centímetros de estatura. Érika Botero posee una hermosa figura, una cara angelical en la que destacan sus azules ojos y unos pechos moldeados con el bisturí, que hicieron de ella la imagen de la ropa íntima Bésame. No es de extrañar que esta rubia dejara atónitos a los costarricenses en los pasados desfiles de esta marca colombiana, pues mostró algunas atrevidas piezas que apenas ocultaban lo esencial. Aunque en esos momentos es poco lo que queda para imaginar en ella, es casi nada lo que se conoce de Érika Botero, por eso decidimos contactarla para que nos revelara sus más profundos secretos, sueños y experiencias. Basta escuchar sus primeras palabras para darse cuenta de que es una niña buena, que se confiesa tímida -aunque nadie se lo crea- de tan solo 22 años.
Tiene una voz de niña mimada, muy sensual, de labios concebidos para besar, bellos y rosados y una simpatía que la hace un bombón.
Asegura que su belleza viene de familia porque su hermana es más guapa que ella, pero que también es a causa de ese no sé qué de su tierra natal Medellín, donde la mayoría de las mujeres son hermosas y el resto bonitas.
Donde yo vivo, todas las chicas son muy bellas. La competencia es muy fuerte, aunque las rubias somos las que llamamos la atención donde sea que estemos, asegura.

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