Amanda Moncada


Nuestra apariencia, nuestra mejor publicidad


¡Qué bonito es saludar a una persona que proyecta energía positiva, que luce arreglada, que despliega una sonrisa! Verdad que sí. Esa belleza que trasmite viene proyectada de una alta autoestima, de sus ganas de disfrutar de la vida, pero también de su apariencia.
Lo que vestimos dice mucho de lo que pasa dentro de nosotros, es un lenguaje que podemos usar a nuestro favor para convertirlo en nuestro mejor anuncio.
Hoy quiero hablarles de ese poder que tiene la ropa, y de cómo, más allá de su objetivo primero que es cubrir y protegernos del frío, las prendas que llevamos pueden ser armas que, usadas a nuestro favor, nos ayuden a causar siempre la mejor impresión.

Armas para ganar
Lo primero que me gustaría recomendarles es que siempre tengan presente que el estilo del vestuario debe corresponder al estilo de vida que se lleve o al tipo de trabajo que se realice.

En el ámbito laboral, por ejemplo, lucir las prendas adecuadas en el momento oportuno siempre será una opción segura y bastante barata para proyectar la imagen adecuada.

Les pongo el caso de los ambientes ejecutivos estructurados, como es el caso de la banca. En este círculo, vestirse bien es una manera de demostrar responsabilidad, credibilidad y confianza. No ocurre así, en la industria de la publicidad, donde la vestimenta normal es menos conservadora, es más relajada y quizás se deja influir más por la moda.

La elección de los colores es otro elemento a considerar cuando se elige la ropa y el efecto que buscamos con ella. Los colores pueden indicar: autoridad, poder y personalidad o bien, ser utilizados para destacar los colores de la piel y de esa forma asegurarse que no se pasará inadvertido.

En cuanto a los materiales, mi recomendación es que se seleccionen aquellos que proyecten valor y comodidad, y que sean también atractivos. Las fibras naturales, tales como la lana y la seda, son las mejores—lucen muy bien y perduran más que otros materiales.
Cuando vayamos a comprar ropa, hay que tener presente que ese ratito que invertimos en probarla es sumamente necesario pues es la única forma de asegurarnos que se ajusta bien a nuestra figura. Recuerden que la ropa que no queda bien, no es atractiva, no importa su precio. Además, que aquella que quede muy ajustada, tiende a causar el efecto óptico de añadir algunas libras. Como consejo adicional, Recuerde que la ropa muy pegada le añadirá libras.

Así que ya lo saben, la ropa es un complemento de la apariencia que nos puede aportar mucho, lo demás queda por cuenta de nuestra actitud, nuestro lenguaje corporal, nuestra sonrisa, nuestra ganas de disfrutar de la vida.

 






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