Amanda Moncada


Vestida para triunfar
No tema vestirse bien y proyectar todo su potencial, es su mejor arma

La calle, los cafés, los museos… y por qué no, las oficinas, son las mejores pasarelas de tendencias. El mundo de los negocios deja de vestirse de gris y eso, déjenme que les diga, se debe a la influencia de la mujer en el ámbito laboral, y particularmente de aquellas exitosas que hoy ocupan cargos de importancia en empresas y corporaciones, sin dejar de lucir bellas.

Por eso, esta columna de hoy está dedicada a todas esas mujeres talentosas que han roto estereotipos y que se desempeñan con propiedad y luciendo de la mejor manera.

Ellas no se avergüenzan de proyectar una imagen cuidada, y saben pedir consejo para que su presentación sea cada vez mejor. Saben que, en este mundo tan competitivo, hay que proyectarse, y que si hoy son ejecutivas, pero para mañana aspiran ser directoras ejecutivas, prepararse y vestirse como directoras hoy, es clave para alcanzar la meta.

El derecho a lucir como mujeres bien vestidas y no ser criticadas por cuidar su apariencia es algo que se tiene que ganar. Porque lucir adecuada, elegante y profesional no es tarea fácil, requiere de organización, buen gusto, planificación y buen ojo para seleccionar el look que se ajusta al tipo de labor que se realiza.

Los hombres, por lo general, no se preocupan mucho por lo que visten, y sin embargo, culturalmente esto no ha sido impedimento para que ocupen cargos de importancia. En la mujer ni la lógica ni la cultura funciona así. Es muy poco probable que una profesional preparada para desempeñar un cargo, pero desaliñada en el vestir llegue con facilidad a un cargo de importancia.

Otro aspecto cultural que tengo que rescatar, es que muchas veces, somos las mismas mujeres quienes no ponemos trabas, y hacemos críticas duras a aquellas mujeres que son bonitas, lucen bien y saben sacar provecho de ello. Eso es falta de solidaridad femenina, y una pobre manera de perjudicarnos a nosotras mismas, que sabemos ya lo que ha costado a tantas mujeres el llegar a ocupar los cargos que hoy ostentan y no perder por eso, ni un ápice de su feminidad.

El guardarropa. La ejecutiva de éxito maneja su guardarropa con la misma planificación que su trabajo. Yo me atrevo a decir que invierte en él, no despilfarra, y le saca el máximo provecho.

Acá en el país, es fácil encontrar prendas adecuadas a precios accesibles y con evidente calidad. La clave está en saber mezclar piezas clásicas con algún sentido moderno.

Además, tenemos una facilidad adicional es que la moda ejecutiva de nuestros días proyecta un estilo libre, los trajes dejaron de ser rígidos y pesados y los colores oscuros son cosa del pasado.

En un país cálido como el nuestro, las texturas ligeras y cortes sencillos son las mejores herramientas al vestir. Lo mismo el colorido y la versatilidad de las piezas, que con pocos ajustes pueden pasar de un traje sastre formal a un coqueto conjunto de cóctel. Dos cosas para finalizar: Una mujer que luce bien, que es elegante y es articulada, es dinamita para cualquier organización y más allá de la ropa, recuerde que lucir exitosa, va más allá de la ropa que se lleva, se luce desde su cabeza, y desde adentro.


 






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