Amanda Moncada


Señora independiente
La cartera de hoy no va con el zapato de quien la lleva

Dentro de este mundo tan cambiante y tan creativo de la moda, la cartera, "como accesorio independiente" ha sabido ganarse un lugar de privilegio.

Tanto diseñadores como compradores la han llevado hasta ahí, los primeros porque en el negocio de los bolsos de mujer han descubierto posibilidades de diseño, creatividad y la calidad que se pueden acuñar en una sola pieza, y los segundos porque, liberados del canon de que cartera y zapato siempre van juntos, ahora gozamos llevando bajo el brazo un bolso que va con nosotras mismas y no nos limitamos en comprar.

Sí, las carteras actuales son divertidas, llamativas, creativas y, ante todo, van con la mujer que las lleva. Su función es complementarla en su arreglo.

Nueva York en la "bolsa"

Conocedores de este cambio tan importante en el uso de la cartera como accesorio, muchos diseñadores jóvenes han saltado a la fama y se han echado a la bolsa a las adictas de la moda con sus propuestas.

Este es el caso de la diseñadora Kathy Van Zeeland, reina indiscutible de la temporada y de la sección de bolsos de las cadenas de tiendas de departamentos de los Estados Unidos.

Sus diseños llamativos, extravagantes y brillantes se cuelgan del brazo de las neoyorkinas, y se pasean por las calles de esta ciudad que es pura moda.

Sus piezas resultan atractivas por varias razones. La primera de ellas, es que, si bien los bolsos identificados con su marca, no son nada nuevo en la moda pues ya desde los años 70 Christian Dior los usaba, no se puede negar que hay un boom de crear y llevar carteras de marcas de los diseñadores, y Kathy Van Zeeland ha sabido destacar en este sentido.

La segunda razón tiene que ver con su atrevido, pero a la vez depurado estilo, que, además de hacer a sus piezas muy reconocibles, las coloca en privilegiado lugar de moda de última.

Y, por ultimo está su calidad y precio. Acá la diseñadora se diferencia totalmente de las grandes casas de diseño pues, aunque sus piezas son de calidad, no llegan todavía al punto de las grandes, pero tampoco a su precio. Es decir, que mientras una Kathy Van Zeeland puede costar unos $70, una original de casa francesa puede costar varios cientos de dólares y hasta miles.

Por supuesto, hay que reconocer que se trata de dos sectores de mercados totalmente distintos, el de las carteras y accesorios costosísimos y de marcas de tradición, y de otro, en franco desarrollo, que también ofrece diseño, moda y marca, pero a otro nivel.

Así que mis queridos amigos, que no nos extrañe que, más temprano que tarde, estemos viendo y usando carteras de diseños de jóvenes creadores con mucho talento y empuje que ya están marcando moda.

 






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